¿Estáis buscando colegio? ¿Os interesa el Colegio Internacional J.H. Newman? ¡Estamos encantados de que vengáis a conocernos!

Ya se acerca el período de solicitud de admisión y es momento de tomar una de as decisiones más importantes: colegio para nuestros hijos. Por ello, desde el Colegio Internacional J.H. Newman, organizamos diversas visitas, jornadas de puertas abiertas y entrevistas personales, para facilitar este proceso y la toma de decisión.

¡No te pierdas las oportunidades que ofrecemos de conocernos!

Además, siempre podéis solicitar una entrevista personal con el centro: www.colegionewman.org/admision/

VISITAS GUIADAS PARA INFANTIL 3 AÑOS

Os invitamos a las diferentes visitas guiadas para Infantil 3 años que realizaremos los días 23 de enero, 13 de febrero y 27 de febrero a las 09.15h en el Colegio Internacional J.H. Newman de manera presencial. En ellas, contaremos cuál es nuestro proyecto educativo, cómo trabajamos en el aula y podréis ver de primera mano el día a día de los alumnos.

Para asistir es imprescindible la inscripción a través del formulario que os dejamos a continuación.

Os detallamos el horario aproximado de la jornada:

09.15h | Bienvenida y café
09.30h | Presentación del centro y del proyecto educativo
10.00h | Recorrido por las aulas de Infantil
10.45h | Despedida

OPEN DAY (Infantil, Primaria, ESO y Bachillerato)

El sábado 7 de marzo entre las 10.00h y las 12.30h abrimos el colegio de par en par para que podáis conocer las instalaciones, el equipo directivo, docentes, alumnos de Secundaria y Bachillerato y el ambiente del colegio, con familias, actividades y mucho más.

No es necesaria inscripción.

JORNADA DE ORIENTACIÓN ONLINE PARA BACHILLERATO

Finalmente, el lunes 23 de febrero a las 18.30h organizamos una jornada de orientación online para conocer el Bachillerato Newman. Contaremos con la presencia de los profesores y directores de los diferentes tipos de Bachillerato que ofertamos, testimonios de alumnos y contaremos cómo es el plan de estudios, el proyecto y resolveremos dudas.

Necesaria inscripción aquí.

FECHAS DE ADMISIÓN PARA INFANTIL PRIMARIA Y ESO

Ya está publicado el calendario de actuación de las solicitudes de admisión para el curso 2026-2027. A continuación podéis encontrar el documento de la Comunidad de Madrid con toda la información y el calendario con las fechas principales.

Más adelante iremos publicando más información. Toda la información la encontraréis AQUÍ.

FECHASACTUACIÓN
11-25 de marzo 2026Plazo de presentación de solicitudes para el proceso de admisión.
14 de abril 2026Listados provisionales de todos los alumnos
que han solicitado el centro en primera opción.
15, 16 y 17 de abril 2026Plazo de reclamaciones
23 de abril 2026Información
provisional con la puntuación obtenida por los solicitantes.
24, 27 y 28 de abril 2026Plazo de reclamaciones.
7 de mayo 2026Publicación del listado definitivo de puntuaciones de solicitudes
baremadas.
27 de mayo 2026Listado de alumnos admitidos en cada centro.
Del 11 al 25 de junio de 2026Plazo de matriculación en los centros de Educación Infantil, Primaria
y Especial.
Del 11 de junio al 3 de julio de 2026Plazo general de matriculación en los centros de Educación
Secundaria.

ADMISIONES BACHILLERATO

Para realizar la admisión en el Bachillerato Newman, se debe solicitar primeramente una entrevista con la Dirección del colegio. Finalmente, la inscripción se puede realizar mediante el formulario que encontráis en nuestra web.

El pasado 1 de noviembre, el papa León XIV inscribía a san John Henry Newman entre los doctores de la Iglesia. Añadía así un nuevo reconocimiento de la importancia de nuestro santo para todos los fieles.

Ser reconocido como doctor de la Iglesia significa afirmar que la doctrina de un santo, aunque no tenga por qué estar exenta de pequeños errores o afirmaciones discutibles (la infalibilidad en materia de fe está reservada al Papa), ha aportado tres elementos esenciales a la Iglesia: un conocimiento profundo de algún o algunos aspectos de la Creación, un desarrollo teológico fundamental y una figura “pedagógica” —es decir, un maestro— que guíe al pueblo cristiano.

Newman es el trigésimo octavo doctor de la Iglesia principalmente por este último aspecto (pero también por los dos anteriores). El propio papa León XIV lo afirmaba en su homilía del 1 de noviembre: “Entre el legado perdurable de san John Henry se encuentran […] contribuciones muy significativas a la teoría y la práctica de la educación”.

Y debemos tener en cuenta un último aspecto: Newman ha sido declarado, además, compatrono de los educadores, junto a santo Tomás de Aquino. “Nuestro” santo es, a partir de ahora, también el de todos los que tenemos la labor de educar: padres, profesores, catequistas… San John Henry, que nos enseñó cómo decir que sí en cada momento a los planes de Dios (en Apologia pro vita sua y en la Gramática del asentimiento, por ejemplo), nos recuerda también que, como señaló el Papa en su homilía, “la educación, desde la perspectiva cristiana, ayuda a todos a ser santos. Nada menos.” ¡Qué responsabilidad y qué tarea tan bonita para nosotros, padres y profesores!

A nosotros, la inscripción de san John Henry Newman como doctor de la Iglesia nos confirma en nuestro camino pedagógico y humano. Estar cada vez más atentos a su enorme legado doctrinal e inspirarnos en sus escritos para nuestra labor educativa, son tareas que se unen ahora a la de aprender de su recorrido vital, respaldados por la autoridad misma de la Iglesia. 

Que además la celebración de nuestro XX aniversario coincida con este reconocimiento nos llena de gratitud hacia la obra que Dios ha permitido que construyamos juntos y que pedimos sea cada día un bien más grande para todas las personas que participen de esta aventura tan apasionante.

Un colegio que te abre al mundo, una compañía que te lleva hasta las estrellas.

Os compartimos el documento editado con esta reflexión y con los extractos de la homilía del Papa

El Colegio Internacional J.H. Newman del madrileño barrio de Las Rosas, ha celebrado durante este año escolar su vigésimo aniversario. Con una serie de actos significativos, ha querido recordar el camino recorrido desde hace 20 años, en su fundación en 2005, reafirmando su vocación educativa: formar personas libres, íntegras y comprometidas con el bien común.

El Colegio Newman es un proyecto educativo puesto en marcha por profesores y familias con el deseo de ofrecer una educación a la altura de las exigencias del ser humano; de que la certeza de esta experiencia educativa no se quedara aislada, sino que tuviera una expresividad común mucho más sólida y fecunda. Así, desde sus inicios, el colegio ha acompañado a cientos de estudiantes en su crecimiento personal y académico, cultivando todas las dimensiones de la persona: la racional, la afectiva y la espiritual, fomentando una verdadera actitud crítica y abierta al mundo.

20 años de crecimiento

Comenzaba la aventura del Colegio Newman un septiembre de 2005 con apenas 25 profesores. Hoy cuenta con más de 130 y 180 profesionales en total. Además, se han ampliado las instalaciones, ha crecido el número de alumnos, el número de aulas… pero, el colegio, no solo ha aumentado en dimensiones e instalaciones, sino, sobre todo, en profundidad de la experiencia educativa gracias a un trabajo de fondo de los profesionales a través de contenidos académicos, al trabajo transversal de los departamentos y etapas o la generación de acuerdos y relaciones con otros centros educativos de España y del extranjero, proyectos formativos, etc. 

Actos conmemorativos por el 20 aniversario

Con motivo de esta grata celebración, se han llevado a cabo durante este curso, numerosos actos conmemorativos.

Uno de los momentos más especiales de esta celebración tuvo lugar el pasado 3 de octubre con la visita del Arzobispo de Madrid, D. José Cobo, que quiso acompañar a la comunidad educativa del Colegio Newman en este aniversario tan significativo.

La jornada comenzó con una Eucaristía presidida por el Arzobispo y concelebrada por sacerdotes amigos del colegio y el vicario de zona. En su homilía, Don José centró su mensaje en la unidad de la Iglesia, recordando que toda la comunidad educativa —alumnos, familias, profesores y personal— forma parte de un mismo cuerpo y está llamada a caminar en comunión y ser signo de esperanza.

Tras la misa, el Arzobispo se reunió con los alumnos de Secundaria y Bachillerato en un coloquio abierto donde se trataron temas de gran profundidad y actualidad: la vocación, el sentido de la vida, el sufrimiento, la sexualidad, la fe y la ciencia, entre otros.

Don José respondió con sinceridad y valentía, animando a los jóvenes a no temer sus preguntas ni sus búsquedas. «Nadie nace creyente —afirmó—, ser creyente es buscar. El cristianismo es un camino. Puedes o no hacerlo, pero es una decisión”. Subrayó que hacerse preguntas es una parte esencial del crecimiento y del camino de la fe, y valoró el colegio como un espacio privilegiado donde compartir ese proceso acompañado por adultos que escuchan y orientan.

Otro de los actos más emotivos de la celebración del aniversario fue el encuentro con antiguos alumnos del colegio. Veinte generaciones de estudiantes se reencontraron en una jornada que fue testimonio vivo del impacto que ha tenido el Colegio Newman en sus vidas.

Durante el acto, se compartieron testimonios de exalumnos, padres de familia y profesores que repasaron la historia del colegio a través de sus propias experiencias personales. El encuentro continuó compartiendo la cena con los más de 150 asistentes y con un concierto de alumnos y profesores que selló la noche con un ambiente festivo y familiar.

En el marco de esta celebración, este verano, profesores, familias y amigos del colegio, realizaron un viaje muy especial a Oxford, Londres y Littlemore, para conocer de cerca la vida y el legado de San John Henry Newman, quien además será nombrado Doctor de la Iglesia por el Papa este noviembre. Durante el recorrido, pudieron visitar los lugares clave de su vida y de su conversión al catolicismo, siendo unos días preciosos de compartir la vida fecunda de la comunidad educativa que genera el Colegio Newman. 

Una historia que merece ser contada

Como fruto de este camino, se ha publicado un libro conmemorativo que recoge la historia del colegio en estos veinte años. La autora, una antigua alumna del centro y actual periodista, relata en sus páginas la apasionante experiencia del colegio, con testimonios de miembros de la comunidad educativa.

Un compromiso que se renueva

Este 20º aniversario ha sido una ocasión para mirar hacia atrás con gratitud y seguir trabajando por este proyecto que ha ido creciendo de una manera tan providencial.

Lejos de conformarse con los logros alcanzados, el Colegio Internacional J.H. Newman reafirma su misión y los rasgos que han distinguido desde el principio a alumnos, profesores y personal del colegio: el amor a la razón, a esta experiencia de libertad grande, la pasión por el hombre y el deseo de construir el bien común.

Con motivo del vigésimo aniversario del Colegio Internacional J.H. Newman, la revista Huellas ha realizado una entrevista al director del colegio Juan Ramón de la Sena.

– ¿Qué es el colegio J.H. Newman?

El Colegio Newman es un proyecto educativo que fue puesto en marcha por profesores y familias desde hace más de 20 años en un barrio popular de Madrid  y que quiere ofrecer una educación a la altura de las exigencias del ser humano. En ese sentido, parte del deseo de responder -de una manera adecuada- a la necesidad de educación que tiene la sociedad actual y que muchas veces vemos reducido a mera enseñanza, formación académica y servicio socio-profesional. 

– ¿Con qué deseo nace esta obra educativa?

Nace del deseo de que la certeza de la experiencia educativa que ya estábamos verificando una serie de profesores y educadores no se quedara aislada, sino que tuviera una expresividad común mucho más sólida y fecunda.

Y luego, con el deseo de abrir a la sociedad una posibilidad de formarse y educarse de una manera completa porque, lamentablemente como ya he dicho, hemos reducido la educación -también en la escuela católica- a la idea de una expectativa sociolaboral que, desde la sociedad, se ha impregnado inevitablemente al ámbito escolar. 

– ¿Cómo surge esta iniciativa? ¿Cómo fueron los primeros años?

Surge de esta certeza, de este gusto de algunos profesores que percibimos que ya teníamos la madurez y la solvencia para poder juntarnos y generar una propuesta común que, en los distintos ámbitos donde cada uno trabajaba, estaba limitada. 

Surge, asimismo, del empeño de que nuestra propuesta educativa no quedara diluida en acciones dispersas, por lo que perseguimos tener una expresividad más sólida, más completa, más acertada, a través de un proyecto visible. Y de ahí, el deseo de responder haciendo una escuela. 

Los primeros tiempos fueron apasionantes y también difíciles. Estuvimos casi cinco años sin poder hacer el colegio debido a muchas trabas y rechazos de algunos sectores sociales que ideológicamente no conciben que el protagonista de la educación sea la sociedad civil y que influían en diversos actores de la administración. Pero eso nunca nos redujo el entusiasmo ni la certeza de lo que queríamos proponer. De hecho, todos los pasos han sido milagrosos: desde la cesión del terreno, la búsqueda de la financiación, el número de familias que se fueron vinculando… Y desde el segundo año de su existencia, la ocupación del colegio ha sido del 110%, cuando estaba previsto que sólo al séptimo año llegaramos al 70% de ocupación de los cursos que se habían puesto en funcionamiento.

– ¿Por qué «Newman»?

Porque cuando constituimos la Fundación Internacional de Educación en el año 1999, justo el curso siguiente (2001), era el aniversario del nacimiento de John Henry Newman, 1801-2001. Era un referente educativo que queríamos dar a conocer por su amor a la razón y a la libertad. 

También, desde luego, por la dimensión internacional que tiene el colegio, porque en el ámbito, sobre todo anglosajón, su historia personal es un testimonio de la apertura sin límites del ser humano hacia el conocimiento, desde un rigor y una lealtad enorme a la conciencia. Nos parecía que podía ser un punto significativo inequívoco. 

– ¿Qué experiencia educativa se vive en el centro? ¿Ha cambiado algo del deseo/fin primero?

No ha cambiado, se ha agrandado y confirmado. Al principio, era tan sólo una intuición. Éramos 25 profesores. Hoy somos más de 130 y 180 profesionales en total. También hemos ampliado las instalaciones, el número de alumnos, el número de aulas… pero hemos profundizado en la intuición inicial. Es decir, el colegio, no solo ha aumentado en dimensiones e instalaciones, sino, sobre todo, en profundidad de la experiencia educativa. ¿Cómo? Con un trabajo de fondo de los contenidos académicos -que los generan los profesionales casi en el 100%-, en el trabajo transversal de los departamentos y etapas, dando un criterio unitario, pedagógico y didáctico en la configuración de los criterios fundamentales que articulan nuestra propuesta educativa… Y por último, en la generación de acuerdos y relaciones con otros centros educativos de España y del extranjero, convenios con instituciones de otros países, proyectos formativos con Universidades, encuentros docentes nacionales e internacionales etc.

– ¿Qué tipo de sujeto genera la educación en el colegio J.H. Newman?

A priori diría, sintéticamente, que el Colegio Newman genera un hombre que ame la razón y sea libre. Pero, matizo: aunque ese es el horizonte, no está definido de una manera rotunda porque, gracias a Dios, de ningún ser humano puede decirse que entre “por una cinta transportadora de una manera y salga de una manera concreta, unitaria”. Ahora bien, los rasgos que distinguen a nuestros alumnos, profesores, y personal del colegio son, sin duda, este amor a la razón, esta experiencia de libertad grande, esta pasión por el hombre y el deseo de construir el bien común.

– ¿Cuáles deberían ser los pilares de la educación en el siglo XXI?

Son los mismos que los del siglo XX o los del siglo XXII, porque la educación tiene que poner en el centro la experiencia humana. El ser humano es el único ser que tiene conciencia de la totalidad del universo, por tanto, la educación, o tiene como ámbito de desarrollo estos parámetros, ilimitados -porque el deseo de conocimiento, de bien, de verdad, de belleza es infinito-, o está reduciendo la educacion a otro fin distinto, aunque sea el más loable. Por ejemplo, llegar a ser buena persona, o ser un ciudadano responsable, o un excelente profesional, o hasta incluso participar en una experiencia religiosa concreta.

El único fin que puede justificar una experiencia educativa, sólo puede ser el de la construcción de esa humanidad, más allá de eso, cualquier fin instrumentaliza al ser humano y por tanto lo reduce y cae en el peligro de ser sectario, ideológico o parcial.

– ¿Qué dificultades y retos educativos nos encontramos hoy en día que no existían quizá hace 20 años?

Yo creo que ya existían antes, pero ahora se han acentuado algunas. Por ejemplo, voy a señalar dos o tres:

  1. La desorientación y la debilidad de las familias. Es mayor que hace 20 años, porque las certezas por las que uno entraba en la vida adulta, ya no las tienen tampoco ahora los jóvenes. Antes existía, pero actualmente quizá de una manera más acentuada.
  1. La fragmentación de la vida, social y personal. No tiene nada que ver lo que uno hace en el trabajo, con lo que uno hace en la familia. No tiene nada que ver lo que uno vive en la familia con lo que hace con los amigos o en el tiempo libre. O lo que uno vive en el tiempo libre o en la familia con el interés por el bien común o la cuestión política. Y muchas veces, nada tienen que ver estas cuestiones con el significado último, más allá de la propia contingencia. Esta fragmentación crea un sujeto totalmente desintegrado. La educación, si es tal, tiene que ayudar a ir al punto neurálgico de lo que es el ser humano, para que dé unidad, porque la persona es una y la pregunta es una.
  1. Una mentalidad dominante y el afán de la administración y de los poderes públicos de organizar la vida común y reglamentar todo, buscando -sin ningún escrúpulo- sistemas perfectos en los que el hombre, como decía Eliott, ya no tenga necesidad de ser bueno, es decir, de ser libre. Hemos reducido al hombre, o la experiencia educativa, a un automatismo, a un proceso de protocolos, de actuaciones, de reglas, de procedimientos que aseguren que todo sea “perfecto”. Pero como eso, gracias a Dios, es imposible, se ha empobrecido la experiencia educativa, porque el sujeto activo de la misma, que es el maestro, ha quedado limitado, en el mejor de los casos, a un animador de competencias, pero no a alguien que ofrece una transmisión de la cultura, del bien que ha sostenido la sociedad y que ha generado una forma de vida grande. 

– ¿Cuál es el camino para ellos? ¿Cuál es el camino para generar personas vivas, llenas de esperanza y de pasión por el bien común?

De manera teórica: ser verdadero, ser fiel a la conciencia, por tanto, a las exigencias más absolutas del ser humano, desafiando la razón y respetando exquisitamente la libertad.

Como experiencia real, el encuentro con la fe, con el cristianismo. El ideal no es una idea abstracta, un anhelo inalcanzable, sino el encuentro con una experiencia concreta que, al encontrarla, uno ve que es posible vivir a lo que aspira el corazón del hombre. 

– Hablando del bien común, ¿qué otras realidades y obras han nacido bajo la estela del Newman?

Ha nacido, sintéticamente, una red de compañeros de camino de otras escuelas donde nos acompañamos, afrontamos y realizamos iniciativas comunes. La asunción, por ejemplo, de la responsabilidad de dirigir otro colegio, el Colegio Internacional Nicoli, junto con las Hijas de la Caridad. 

La plataforma Scolaris, que trata de ser un ámbito de formación, de debate y de juicio público sobre temas sociales, culturales y educativos. 

Y junto con la Universidad Francisco de Vitoria, hemos lanzado el Máster de Excelencia Educativa, una formación docente que, a modo de MIR Educativo, es una novedad que creemos que tiene un valor grande y que esperemos que vaya siendo más significativa.  

O una red de una veintena de escuelas e instituciones educativas que fruto de una amistad, proponemos iniciativas comunes escolares con nuestros alumnos, encuentros públicos sobre educación y juicios compartidos sobre la realidad educativa.

– ¿Qué es esencial para sostener estas iniciativas y para la generación de nuevas obras?

Custodiar la unidad entre nosotros. Porque se custodia la unidad en torno a la certeza de saber qué es la educación; se trata de ser leales y de tener una sencillez de corazón para seguir la verdad que juntos estamos compartiendo. Más allá de los acentos, preferencias y temperamentos personales. Lo que salva el mundo no es la genialidad de cada uno, sino la unidad en torno a lo que hemos encontrado. 

No hay experiencia educativa verdadera, por tanto, útil y fecunda, si no tiene como horizonte la totalidad del mundo. Por tanto, solo educas en tu clase aunque sea solo a un niño de tres años o un joven de 18, si tienes como horizonte el bien de todos los hombres, el interés por la realidad de cualquier situación, ámbito y cultura del mundo. Y en la totalidad como significado se puede afrontar el particular. 

VER ARTÍCULO

El pasado 26 de septiembre celebrábamos en el colegio el I Encuentro Alumni (Antiguos Alumnos) del Colegio Internacional J.H. Newman, con motivo de la celebración de los 20 años del inicio de esta aventura educativa. 

El acto, que congregó a más de 400 ex alumnos y profesores y ex profesores, comenzó con las palabras del director, Juan Ramón de la Serna, quien destacó que el colegio nació con la intención de ensanchar la amistad y los lazos entre las personas que comenzaron este proyecto. Esta celebración, abierta a toda la familia Newman, lo puso de manifiesto, al ser una experiencia que no finaliza «en sus paredes», sino que va más allá de estas. El director también quiso recordar el lema del colegio: “Un colegio que te abre al mundo”. Muestra de ello es que varios antiguos alumnos no pudieron asistir al evento ya que tienen sus vidas y trabajos fuera de Madrid, reflejo de cómo ese lema se ha hecho realidad más allá de las aulas. 

Fue precioso ver a tantísimos antiguos alumnos, profesores, ex profesores… Un reflejo de la estima profunda y sincera de una amistad reconocible y llena de significado.

Intervenciones de profesores, alumnos y familias

El acto continuó con la intervención de Gabriel Lanzas, en representación del profesorado del centro. Él mismo recordaba con cariño cómo fueron sus inicios en el Colegio Internacional J.H. Newman y cómo después de 9 años retirado de las aulas, Juan Ramón consiguió convencerle para sumarse al proyecto educativo. A lo largo de estos años, ha aprendido que su misión era cuidar y buscar el bien de sus alumnos, siendo co-responsable de sus vidas; pero también subraya la reciprocidad de la relación, ya que él también ha aprendido de compartir tiempo con ellos. 

En representación de las familias del centro, María Jesús -madre de 3 antiguos alumnos- mencionaba que, pese a las dudas y dificultades iniciales que conllevaba elegir un centro para los hijos, hoy tiene la certeza de que tomaron la mejor decisión. Desde la primera reunión informativa, vieron un equipo que destacaba por su pasión por enseñar y un proyecto que acompañaba a los alumnos en todas las etapas educativas. Recordaba con aprecio cómo algunos profesores han llegado a invertir su tiempo libre en preparar actividades con los alumnos (como obras de teatro o musicales). Todas esas vivencias personales, afirmaba, enriquecieron a sus hijos.

Por último, Pablo Alonso, dando voz a los antiguos alumnos, comenzaba agradeciendo la invitación y destacaba cómo, a través del diálogo, el colegio fomenta una apertura crítica al mundo. Recordaba con cariño cómo durante los 6 años que fue alumno, el colegio se convirtió en su casa y se sintió muy acompañado, tanto por sus profesores como por los grandes amigos que hizo: “No hay que dejar de lado que el colegio es una gran familia”, expresó. 

Para finalizar el acto, se visionó una pieza audiovisual que recogía varios testimonios de antiguos alumnos y profesores. Todos ellos coincidían en la importancia de las grandes amistades que forjaron, en lo valioso que es sentirse acompañado, en los valores que aprendieron y en cómo el colegio se convirtió para muchos en una segunda casa. 

Como broche de oro a esta emotiva celebración, los asistentes pudieron disfrutar de una cena y de un concierto de antiguos alumnos y profesores. Un cierre perfecto para una jornada llena de reencuentros, recuerdos y gratitud.

Gracias a todos los profesores y empleados por estos años de trabajo y entrega. Y gracias, por supuesto, a tantas familias y alumnos que han confiado en el Colegio, en en su proyecto, y que, el viernes, lo celebraban con nosotros.

Ver esta publicación en Instagram

Una publicación compartida por Colegio Internacional John Henry Newman (@colegiojhnewman)

La experiencia cristiana, antes que dar respuestas, va a dar muchas preguntas, pero no hay que tenerle miedo.

En el marco del 20º aniversario del colegio, el Arzobispo de Madrid, D. José Cobo, realizó una visita muy especial el pasado 3 de octubre al Colegio Internacional J.H. Newman para acompañar a la comunidad educativa en esta significativa celebración. La jornada comenzó con la celebración de la Eucaristía, presidida por el Arzobispo y concelebrada por el vicario y varios amigos sacerdotes de la zona.

Durante la homilía, Don José centró su mensaje en la unidad de la Iglesia, recordando que todos —alumnos, profesores, familias y personal del colegio— forman parte de una misma comunidad de fe. Subrayó que el colegio es un miembro vivo de la Iglesia, llamado a caminar en comunión y a ser signo de esperanza y encuentro.

Tras la misa, el cardenal se encontró con los más pequeños del colegio -Infantil y primeros cursos de Primaria-, con los que tuvo un tierno momento saludándoles, cantando con ellos y dándoles la bendición.

Posteriormente, mantuvo un precioso encuentro, cercano y sincero, con los alumnos de Secundaria y Bachillerato. Durante el coloquio, los estudiantes le plantearon preguntas profundas sobre temas como la vocación, el sentido de la vida, cómo escuchar a Dios, así como otras cuestiones más existenciales y controvertidas como la sexualidad, el problema del dolor, el sufrimiento, la enfermedad o la muerte.

El Arzobispo de Madrid respondió con franqueza, sin eludir ninguna pregunta. Animó a los jóvenes a no tener miedo de hacerse preguntas difíciles ni de compartir sus inquietudes con otros. Compartió, en primer lugar, cómo él había elegido el camino del cristianismo y el sacerdocio y qué significado tenía para él ser cristiano. Insistió en que el cristianismo no es apuntarse a un club de fans o seguir una tradición familiar, sino que es un camino personal que se va construyendo durante toda la vida. “Nadie nace creyente -afirmaba-. El creyente es otra cosa. Ser creyente es buscar. El cristianismo siempre se ha definido como un camino. Es un camino en el que te haces las preguntas que se hacen estos alumnos. Puedes o no puedes hacer el camino, eso es una decisión”.

Durante el diálogo se tocaron temas profundos: ¿cómo se puede vivir la fe sin que entre en conflicto con la ciencia? ¿Por qué Dios permite que el ser humano elija el mal? ¿Cómo se puede mantener la fe después de haber vivido el sufrimiento propio y el de los demás? ¿Qué dice la Iglesia sobre el alma? ¿Cuál es el significado de la sexualidad dentro del proyecto cristiano? 

A lo largo de toda la conversación, José Cobo recalcó una idea clave: la importancia de hacerse preguntas y de compartirlas con los demás; es necesario escuchar todas las respuestas para conocer todos los caminos, esta es la única forma de poder ser libre y buscar la verdad”. En este aspecto, remarcó el valor del colegio como un espacio de aprendizaje y a las personas que los acompañan como gente dispuesta a ayudarles. “En el periodo de madurez -comentaba-, se nos va pidiendo que nos dejemos interrogar por lo que nos pasa y lo que sentimos. La fe es la que puede hacer el bypass entre lo que siento y lo que pienso”. 

El cardenal también reflexionaba en torno a este tema: “Hay que buscar a quien te dé respuestas reales en la vida. Es una tarea que nadie va a hacer por ti. No es un paseo por Instagram. Si no haces el camino tú, no hay manera. Hay que ver quién te da respuestas sobre la soledad, sobre la vida o la muerte… ¿Cómo se afronta la muerte o la enfermedad? La experiencia cristiana, antes que dar respuestas, va a dar muchas preguntas, pero no hay que tenerle miedo. Los discípulos continuamente entraban en crisis”.

Su testimonio cercano y valiente, convirtió esta jornada en un gesto lleno de significado para toda la comunidad educativa. Una visita que, más allá de conmemorar un aniversario, reforzó el valor del diálogo y la importancia de buscar juntos el sentido de la vida.

El pasado jueves 25 de septiembre tuvo lugar en el Colegio Internacional J.H. Newman el primer Encuentro de Familias del curso 25-26 que reunió a familias, amigos, profesores y profesionales para reflexionar juntos sobre la educación, la familia y el acompañamiento en la vida de nuestros hijos y alumnos. Con la presencia de la reconocida neuropsiquiatra infantil y autora italiana Mariolina Ceriotti Migliarese, dimos el «pistoletazo» de salida a los encuentros que nos acompañarán este curso.

Una presencia significativa

Este momento compartido con Mariolina se produjo «como signo, como un gesto que expresa algo que vivimos todos los días: el deseo de mirar juntos la educación, no como un esfuerzo individual, sino como un camino compartido«.

Y es que, nadie educa solo. Educa la comunidad, educa el entorno, educa el ejemplo que damos los adultos en nuestra vida cotidiana. Por eso, este espacio no fue solo para los profesionales, sino —sobre todo— para las familias. Porque ser padres, madres, tutores o educadores es también una oportunidad de descubrimiento personal.

Educar no es imponer, sino acompañar

Mariolina Ceriotti centró su intervención en una idea tan sencilla como profunda: educar no es solo «hacer las cosas bien» o lograr que los hijos se comporten de cierta manera. Educar es, ante todo, entender qué es el bien y saber acompañar al otro en su descubrimiento. Pero, como advirtió, no se puede acompañar a alguien en un camino que uno mismo no ha recorrido.

Desde este punto de partida, surgieron muchas reflexiones importantes. Por ejemplo, sobre la sexualidad: ¿qué visión tenemos nosotros como adultos? ¿Cómo hablamos de estos temas con nuestros hijos? ¿Somos conscientes de que muchas veces transmitimos ideas contradictorias sin querer, simplemente por no haber reflexionado antes?

También se insistió en que los hijos no son una «prolongación» de los padres, ni un proyecto personal que deba cumplirse según nuestras expectativas. Cada hijo es una persona libre, distinta, única. Y eso implica también aceptar su diferencia, su ritmo, su misterio.

La familia imperfecta: un lugar para crecer

Uno de los momentos más intensos del diálogo fue cuando se habló de la imperfección de la familia. No existe la familia perfecta, ni la pareja perfecta, y pretenderlo solo genera frustración. La vida familiar está hecha de pequeños desafíos diarios: un niño que no quiere esperar, un adolescente que se rebela, un conflicto de pareja que no se resuelve.

Pero todo eso, en lugar de ser motivo de desesperanza, puede convertirse en una oportunidad para crecer. Un niño que aprende a esperar, a identificar sus emociones, a tolerar la frustración, está construyendo su carácter. Un adulto que sabe pedir perdón, que se muestra vulnerable, que se atreve a decir “no” cuando es necesario, está educando con su ejemplo.

Mariolina insistió también en la importancia de los límites. No como una imposición autoritaria, sino como un marco que da seguridad y permite crecer. Un niño sin límites no se siente libre, se siente solo. Y un adolescente necesita que esos límites se transformen en acompañamiento, en diálogo, en presencia.

Un camino que continúa

Este encuentro es una primera etapa de un camino que seguiremos recorriendo juntos. Habrá nuevos encuentros, nuevas oportunidades para dialogar, para compartir experiencias, para construir comunidad, porque“lo importante no es tanto qué hacer, sino dónde vivir, dónde encontrar una compañía que permita crecer juntos”.

Desde el colegio, os animamos a todos a sumaros a este camino. A seguir preguntándonos, compartiendo, acompañándonos. Porque educar es tarea de todos. Y cuando lo hacemos juntos, la esperanza crece.

El próximo 3 de octubre, el Colegio Internacional J. H. Newman celebrará su 20º aniversario con una jornada conmemorativa presidida por el Arzobispo de Madrid, Mons. José Cobo. Será un día de acción de gracias y encuentro para toda la comunidad educativa: alumnos, familias, profesores, antiguos alumnos y amigos del colegio.

La celebración incluirá los siguientes momentos destacados:

  • 09:45 h – Bienvenida del Arzobispo.
  • 10:00 h – Saludo de D. Juan Ramón de la Serna, Director del Colegio
  • 10:15 h – Celebración de la Eucaristía presidida por el Arzobispo
  • 11:00 h – Café con personalidades e invitados
  • 12:00 h – Encuentro Aniversario y coloquio de alumnos y profesores con el Sr. Arzobispo
  • 14:00 h – Fin del acto

20 años formando personas libres, íntegras y comprometidas

Desde su fundación en septiembre de 2005, el colegio del madrileño barrio de Las Rosas, ha buscado formar estudiantes con una sólida formación académica a la altura de los desafíos y las exigencias de lo propiamente humano para enfrentarse a los desafíos del mundo actual. La misión y visión del Colegio J.H. Newman ha sido desde el comienzo, acompañar al alumno para que la persona crezca, se construya, le interese el bien común y se forme adecuadamente para asumir responsabilidades profesionales con una conciencia social profunda. 

Desde su inicio, el colegio ha experimentado un crecimiento constante. Con el tiempo, ha ampliado sus instalaciones y programas y ha continuado aumentando el número de solicitudes en todas las etapas, lo que refleja su compromiso con la formación global de sus estudiantes y el gran interés que suscita el colegio.

La misión del Colegio Internacional J.H. Newman es hacer crecer a la persona en todas sus dimensiones: racional, afectiva y a través de una verdadera actitud crítica, que abren al mundo a todos los miembros de la comunidad educativa. 

Este 20º aniversario es una ocasión para agradecer el camino recorrido y renovar el compromiso con la misión educativa al servicio de la persona y de la sociedad.

Fruto de este amplio y significativo recorrido educativo, se ha publicado un libro sobre la historia de estos veinte años del colegio Newman. Escrito por una antigua alumna, ahora periodista, este pequeño libro refleja la preciosa e intensa historia de una unidad que educa.

Madrid, 18 de septiembre de 2025. – Según un reciente estudio elaborado por el diario ABC a partir de los datos oficiales de la Evaluación para el Acceso a la Universidad (EvAU) correspondientes a los cinco últimos cursos (2019‑2020 a 2023‑2024), el Colegio Internacional J. H. Newman se sitúa como uno de los mejores centros concertados de la Comunidad de Madrid en cuanto a resultados académicos. Diario ABC.

Entre todos los colegios concertados que cuentan con una nota media de 7,5 o superior en el bloque obligatorio de la EvAU, el Colegio Internacional J. H. Newman destaca como uno de los tres primeros colegios concertados de la región con 7,67.

Aspectos más relevantes:

Dentro del grupo de colegios concertados destacados que superan una media de 7,5, el Newman figura junto a centros como Nuestra Señora del Recuerdo (Madrid‑Chamartín) o el San Jaime (Majadahonda).

Este dato es un reconocimiento objetivo del trabajo que el colegio viene realizando desde hace 20 años y pone de manifiesto que nuestra propuesta educativa obtiene unos resultados académicos óptimos y consistentes. Señalamos además que el Colegio Newman cuenta con una media del 96-98% del alumnado de Bachillerato que se presenta a la prueba de acceso, con un 100% de aprobados en los últimos años, lo que otorga un valor aún mayor a la nota media obtenida. Cabe recordar que son muy pocos los centros que alcanzan estos porcentajes de presentados y aprobados, lo cual, comparativamente, hace todavía más valioso nuestros datos.

No obstante, queremos resaltar que la dignidad y la fortaleza de la propuesta del Colegio Newman no puede reducirse simplemente a un baremo de acceso a la Universidad. Sería un error reducir la riqueza y profundidad de nuestra propuesta educativa únicamente a un resultado estadístico, por brillante que este sea. Lo verdaderamente significativo es acompañar a cada alumno en su camino de crecimiento integral, ayudándole a desplegar todo su potencial como persona responsable, entendiendo el valor de su vida y abierto a interesarse por el mundo y por el bien común, con independencia de que prosiga su formación en la Universidad, en la Formación Profesional o se incorpore al mundo laboral. Esta experiencia humana es mucho más rica y más grande que un dato estadístico.

En este sentido, también es relevante que a nuestro colegio pueden acceder todo tipo de alumnos, independientemente de sus calificaciones previas, aspecto que no sucede en todos los centros que aparecen con mejores notas. Nuestra vocación es educativa y persigue que emerja lo mejor de cada persona. No hay tarea más apasionante en la vida que acompañar a otro ser humano en el camino hacia su felicidad, es decir, educar.

El 14 de mayo de 2025 los alumnos de 2º de Bachillerato celebraron su graduación, decimosexta celebrada en el colegio. 


La promoción de alumnos 2025 ya está preparada para soltarse de la mano de aquellos que los han acompañado durante estos años, empiezan una etapa adulta, que como les decía su padrino de promoción, no es sencilla, pero lo hacen acompañados de amigos y maestros. 

La celebración dio comienzo con la entrada de los alumnos de promoción al salón y la posterior interpretación de dos piezas musicales por parte del coro (“Ndikhokhele Bawo”, “Sing Me to Heaven” y “Unclouded Day”). 

Juan Ramón de la Serna, director del Colegio J. H. Newman, fue el siguiente, regalando a los graduados unas sencillas palabras. Satisfacción –porque la vida se cumple– y gratitud –por cada uno que existe–, fueron las palabras señaladas por el director para hablar de ese gran día. También dio a los jóvenes dos indicaciones ahora que salen al mundo: “no dejéis de amar vuestra propia vida” y que “el crecimiento como persona y la responsabilidad como adulto coincide con el bien del mundo, por tanto con desear el bien de todos”. Por último les invitaba a los chicos a ser fieles “a lo más grandioso y lo más único que tiene el ser humano: el deseo de vivir, el deseo de felicidad”.

A continuación, Juan Ramón dio paso al padrino de promoción 2025, Javier Corona, médico intensivista en el Hospital Universitario Infanta Elena. Les puso delante tres elementos esenciales para la nueva etapa que da comienzo ahora en sus vidas: La amistad y la compañía como aquellos que nos ayudan a elegir bien: “Delante de los amigos nos equivocamos menos porque somos más nosotros, porque somos más libres, porque somos más auténticos, porque la vida compartida es mucho más bonita”.  La esperanza ante la muerte, a raíz de la obra de teatro de Navidad Óscar y la felicidad de existir, Javier les recordaba que frente al dolor necesitamos respuestas y que “lo más inteligente delante del dolor y de la muerte es buscar amigos que nos ayuden a mirarlo con esperanza, perseguir a aquel que sea Mama Rose en vuestra vida. Si la habéis encontrado no la dejéis escapar. Y si no la habéis encontrado, no dejéis de buscarla”. Por último, el médico les hablaba de la importancia del servicio al mundo con la vocación de cada uno. Invitaba así a reflexionar a los chicos sobre la manera en la que las intuiciones y los gustos que tienen responden a las necesidades del mundo. Finalizó diciéndoles que los admiraba por sacar adelante una obra de teatro que cuenta algo tan importante y, sobre todo, que “el mundo os necesita, no le hagáis esperar”.

Tras el discurso del padrino, tuvo lugar el momento más esperado: La entrega de becas y las orlas a cada uno de los alumnos por parte de sus profesores. Tras el emocionante momento, Gloria García nos regaló una interpretación musical al violín. Seguidamente, Juan Sabugal, David Seldas y Carmen Oriol, acompañados por Pablo Reyes al piano, dieron un discurso en nombre de la promoción de graduados. Hicieron un recorrido por todas las etapas con ciertas aportaciones cómicas e incluso la participación del público cantando y finalizaron agradeciendo a profesores y familia por su compañía y apoyo, “sin vosotros no podríamos haberlo hecho” concluyeron.  

Pero esto no terminó aquí, porque los profesores tenían sorpresas preparadas para los graduados, entre ellas, un vídeo con fotografías de todos los alumnos con su paso por el colegio, con el hilo argumental del paso del tiempo, donde los profesores, entre risas, imaginaban un futuro en el colegio. ¿Lo mejor? Su actuación interpretando ‘Bendita Vida’ de Txarango. 

Un día para recordar, y agradecer. 

¡Gracias Newman!