San John Henry Newman, doctor de la Iglesia «Hasta las estrellas»
El pasado 1 de noviembre, el papa León XIV inscribía a san John Henry Newman entre los doctores de la Iglesia. Añadía así un nuevo reconocimiento de la importancia de nuestro santo para todos los fieles.
Ser reconocido como doctor de la Iglesia significa afirmar que la doctrina de un santo, aunque no tenga por qué estar exenta de pequeños errores o afirmaciones discutibles (la infalibilidad en materia de fe está reservada al Papa), ha aportado tres elementos esenciales a la Iglesia: un conocimiento profundo de algún o algunos aspectos de la Creación, un desarrollo teológico fundamental y una figura “pedagógica” —es decir, un maestro— que guíe al pueblo cristiano.
Newman es el trigésimo octavo doctor de la Iglesia principalmente por este último aspecto (pero también por los dos anteriores). El propio papa León XIV lo afirmaba en su homilía del 1 de noviembre: “Entre el legado perdurable de san John Henry se encuentran […] contribuciones muy significativas a la teoría y la práctica de la educación”.
Y debemos tener en cuenta un último aspecto: Newman ha sido declarado, además, compatrono de los educadores, junto a santo Tomás de Aquino. “Nuestro” santo es, a partir de ahora, también el de todos los que tenemos la labor de educar: padres, profesores, catequistas… San John Henry, que nos enseñó cómo decir que sí en cada momento a los planes de Dios (en Apologia pro vita sua y en la Gramática del asentimiento, por ejemplo), nos recuerda también que, como señaló el Papa en su homilía, “la educación, desde la perspectiva cristiana, ayuda a todos a ser santos. Nada menos.” ¡Qué responsabilidad y qué tarea tan bonita para nosotros, padres y profesores!
A nosotros, la inscripción de san John Henry Newman como doctor de la Iglesia nos confirma en nuestro camino pedagógico y humano. Estar cada vez más atentos a su enorme legado doctrinal e inspirarnos en sus escritos para nuestra labor educativa, son tareas que se unen ahora a la de aprender de su recorrido vital, respaldados por la autoridad misma de la Iglesia.
Que además la celebración de nuestro XX aniversario coincida con este reconocimiento nos llena de gratitud hacia la obra que Dios ha permitido que construyamos juntos y que pedimos sea cada día un bien más grande para todas las personas que participen de esta aventura tan apasionante.
Un colegio que te abre al mundo, una compañía que te lleva hasta las estrellas.
Os compartimos el documento editado con esta reflexión y con los extractos de la homilía del Papa




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