La compañía de un adulto para crecer y aprender

Los niños sólo pueden crecer y aprender si se encuentran acompañados de personas que vivan la relación educativa como un gesto de amor hacia ellos. Por este motivo es fundamental la presencia de los padres y de otros adultos que puedan comunicar a los niños su forma de ver la vida ofreciéndosela y compartiéndola con ellos. En este sentido es decisiva la relación con los padres, ya que son los primeros responsables de la educación de sus hijos y nos los confían como colaboradores suyos en esta tarea.

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Por ello la relación con las familias ha de ser fluida, cordial y con gran disponibilidad por parte del colegio, de ahí la variedad de cauces de comunicación que el colegio ofrece. Y lo primero que hace posible que el niño pueda moverse con libertad y seguridad, entre en acción, experimente, se relacione, se exprese sin miedo a equivocarse o a ser corregido, nace continuamente del vínculo afectivo que mantiene con el adulto. Es el motor que le lanza con atrevimiento a la vida. Por eso en el colegio nuestro primer objetivo es que cada niño se sienta querido tal y como es, experimentando que tiene un valor único y que está destinado para ser feliz.

Educar: descubrir de qué está hecho cada uno

El que educa acepta al niño como es y le acompaña en su búsqueda de la verdad, rodeándole de oportunidades para que recorra su camino,reconociendo que el niño es protagonista de su biografía y que tiene unas necesidades básicas y unos ritmos que no son los nuestros. En la etapa de Infantil necesitamos que aflore todo el potencial que llevan dentro y para ello es fundamental permitirles que ellos sean los protagonistas de su propia aventura, no sustituyéndoles y animándoles a crecer a través de todo lo que sucede, lo grande y lo pequeño. Este ayudar a que aflore lo que uno lleva dentro está contenido en la raíz etimológica de la palabra “educar” (“Ex y ducere”), es decir, acompañar, sacando lo mejor de cada uno desde dentro hacia fuera.

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En la mirada de quien me quiere empiezo a ser yo mismo

Para ello es muy importante darles seguridad, transmitirles que ellos pueden hacerlo. Ellos conocerán su valor cuando les invitemos a hacer las cosas que creen que no pueden hacer solos. Esto se llama autonomía. Ser autónomo no es hacer las cosas solo, sino crecer dentro de una relación con alguien que me ayuda a salir de mi mismo, de mis pequeñas medidas. El desafío para nosotros, los profesores, es que su deseo no disminuya, sino que cada día se acentúe más en ellos la atracción y el gusto por lo que se les propone en el colegio.

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El respeto a sus necesidades y ritmos

Los niños viven con intensidad y asombro cada momento del presente, de modo que para ellos la felicidad nunca está en el “cuando llegue” sino que está en el “mientras.” Para ello necesitamos partir siempre de su situación respetando cada paso del camino, esperando con paciencia sus ritmos, sin prisas, partiendo de la situación que viven en ese momento…
Además los niños pequeños necesitan que sus ritmos biológicos sean bien atendidos del sueño, de comer, intelectuales para aprender, para entender, afectivos necesitan abrazos, quieren ser escuchados, mirados con compasión, con cariño…

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El niño tiene un reloj interno y él mismo no lo que él pide, sino lo que pide su naturaleza- es la medida de lo que necesita. Respetar los ritmos del niño también es respetar las etapas de su desarrollo sin adelantarlas. Necesitan que respetemos sus etapas cognitivas, afectivas, que protejamos su inocencia, sin ceder a la tentación de una reducción del tiempo de su infancia.

Aprendiendo a través del juego y la experiencia

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Su desarrollo cerebral hace que en estas edades sólo aprendan en contacto directo con la realidad, de modo que se pasan el día observando, manipulando, experimentando y haciendo preguntas ante todo lo que se encuentran. Por eso en el colegio favorecemos el juego y las experiencias sensoriales ya que son la puerta para la adquisición del conocimiento y de los aprendizajes. Así como diseñar un entorno y una metodología que propicie el desarrollo de actividades tangibles y experimentables para ellos.

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La sorpresa de vivir juntos la vida cotidiana: hábitos y rutinas

En el colegio queremos ofrecerles un ambiente seguro, afable y tranquilo. A lo largo del día les proponemos gustar y vivir los hábitos y rutinas de la vida cotidiana. Es muy importante darles unos puntos de referencia para que puedan saber que el tiempo pasa ordenadamente, que cada momento es un bien, acompañándoles con indicaciones sencillas y claras. Necesitan saber que “ahora se hace esto y nada más”. Todos los momentos son ocasiones para descubrirse en acción y sentirse seguros y protagonistas: sentarse en la asamblea, ir al baño de forma autónoma, recoger lo que usamos, participar en las actividades, ponerse el baby y abrocharse solo, usar su percha, ser responsables de sus cosas… En Infantil debemos propiciar en todo momento esta dinámica de pedirles cada cosa para que se descubran llenos de valor y sean protagonistas de las rutinas escolares: elegir cada día a uno de encargado, invitarles a que resuelvan los pequeños problemas del aula con el profesor, sugerirles que sean una ayuda para otros niños que lo necesitan…

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Compartir las preguntas compartir la vida

Cualquier pequeño momento del día es una oportunidad para que el niño se sienta movido a aprender, a satisfacer su curiosidad, a ser autónomo para entender los mecanismos naturales de los objetos que le rodean a través de su experiencia con lo cotidiano. Tan solo tenemos que acompañar al niño proporcionándole un entorno favorable para el descubrimiento. Ellos de un modo natural se asombran ante el mundo que les rodea, y su curiosidad innata les lleva a plantearse muchas preguntas.

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Preguntas que nacen de una exigencia más profunda, no de resolver técnicamente todas sus dudas, sino de entender el significado profundo de cada cosa, el famoso “por qué” que es exigencia de significado y de cumplimiento total. Es una etapa donde debemos custodiar y alimentar sus preguntas, no dándoles respuestas fabricadas por nosotros, sino compartiendo con ellos la belleza y el misterio de la vida.